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Inicio Cultura y Sociedad · Tradiciones

LA COSECHA
DEL ALGODÓN

Hace muchos, muchos años
llegó a Gelsa este cultivo,
que tuvo buen rendimiento,
eso es de todos sabido.

En los años cuarenta y siete,
el señor Manuel Usón
repartía la mejana
para sembrar algodón.

Se adaptó muy bien al clima
y era fácil de criar,
pero la recolección
era dura de pelar.

Por el Pilar se empezaba
a hacer la recolección,
y ya entraba la matraca
del bolo del algodón.

Bolos en la trasnochada
hacía toda la familia
y algún vecino o pariente,
que aumentaba la cuadrilla.

Este cultivo llegó
a estar entre los primeros,
porque, aunque era costoso,
se tocaba algún dinero.

Era bonito en el campo
al verlo todo florido,
pero el coger con mal día
se pasaba mucho frío.

Y le ocurrió a este cultivo
al llegar la evolución,
que con tanta mano de obra
nadie quería algodón.

JULIO AVELLANED

El algodonero es una planta malvácea de la que se extrae una sustancia fibrosa, blanca y suave que recubre sus semillas: es el algodón. Este cultivo llegó a Gelsa a mediados del siglo XX y tuvo una gran aceptación ya que era una planta que necesitaba mucha menos agua que el maíz u otras cosechas de verano, además no necesitaba mucho abono ya que, si no, la planta podía llegar a tener demasiada envergadura.

En esta zona de Aragón se formó un organismo oficial llamado “Algodonera del Ebro” que funcionaba a modo de cooperativa a través de la figura de un representante, que, en el caso de Gelsa, era José Ascaso. Esta persona era la encargada de los contratos, la recolección, los pagos, la entrega de telas diversas para confeccionar ropas, etc.

La siembra comenzaba hacia finales de Abril y finalizaba hacia el 10 de Mayo, aproximadamente. La algodonera facilitaba a los agricultores tanto la semilla como la maquinaria. Se sembraba cuando había “tempero” (tierra húmeda) en la tierra en líneas separadas por unos 80 centímetros entre sí, y dejando unos 20 centímetros de distancia de planta a planta. Al poco de haber nacido la planta se procedía al “aclareo”, que consistía en quitar las plantas sobrantes a mano. A veces, si la planta era muy grande (más de 50 centímetros), había que recurrir al despunte, que consistía en cortar la guía de la planta con el fin de que el sol también llegase a las partes más inferiores de la planta, y el fruto madurase antes (el algodón mejor pagado era el que primero se recolectaba).

A finales de Julio aparecían las primeras flores en forma de campanillas de color blanco, rojo y morado. Hacia Septiembre estas flores se habían convertido en una especie de cápsulas que contenían el algodón en su interior y que, poco a poco, comenzaban a abrirse. La recolección empezaba en Octubre y podía durar incluso hasta Marzo.

Dependiendo del momento en el que se cosechara el algodón era de diferente calidad; así el algodón que abría temprano (los dos primeros meses de recolección) era de primera categoría, y así como pasaba el tiempo iba perdiendo calidad, de segunda y hasta de tercera categoría, que eran los bolos que se llevaban a casa para sacar el algodón de la cápsula. Esta era la fase del cultivo que más mano de obra requería, por eso participaba toda la familia, y no era extraño que hasta el novio tuviera que sacar bolos de algodón en casa de la novia cuando iba a festejar. Era la Algodonera también la que facilitaba los sacos (de 40 o 50 kilos) para meter el algodón y transportarlo.

En tiempos de escasez, el algodón tuvo muchas aplicaciones hasta el punto de que se le llamó “el oro blanco de España”. Sin embargo con la llegada de la fibra sintética, aunque la maquinaria agrícola había evolucionado, las cosechadoras de algodón no se habían perfeccionado mucho, y este cultivo fue desapareciendo en esta zona en favor de otros.

 
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