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Inicio Cultura y Sociedad · Tradiciones

UN PEQUEÑO COMENTARIO SOBRE EL PAN

En la alimentación
sabemos de su importancia,
las personas mayores
la juventud y la infancia.
Que se puede comentar
que nos sirva de sorpresa,
si todos los días del año,
lo tenemos en la mesa.
Alimento indiscutible.
es en realidad,
siempre se ha considerado
"primera necesidad".
Siempre tuvo mucho campo
en el mundo del refrán
porque refranes hay muchos
en este tema del pan.
Si será vieja la historia
sobre quién lo inventaría,
que hasta el padre nuestro dice;
"Nuestro pan de cada día".

En esta época había cuatro hornos donde se cocía el pan de todo el pueblo. Se puede decir que el ochenta por ciento de las familias amasaban el pan en casa para su abastecimiento, mientras que las más pudientes lo compraban directamente.  El día anterior al de hacer la amasada, iban las mujeres al horno y a cualquiera de ellas le pedían un pan sin cocer para hacer la levadura, que era la materia prima (posteriormente se lo devolverían cocido).

La levadura consistía en deshacer dicho pan en un litro de agua y un poco de harina hasta que se convertía en una masa más compacta, se tapaba con un paño llamado masero y ésta fermentaba y crecía. A la mañana siguiente se realizaba la misma operación, la masa volvía a tener un proceso de crecimiento, aunque esta vez mucho más rápido, y luego a esperar que ahuecara para hacer el pan cortando la masa en trozos de kilo, aproximadamente. Se les daba forma de bollo redondo y se distribuían en una tabla, que era tapada con el masero, para posteriormente llevarla al horno. Allí, los bollos crecían de nuevo y, cuando el panadero lo indicaba, los metían al horno para su cocción (todas las las mujeres marcaban sus panes para distinguirlos del resto).

En la casa que había mucha familia amasaban más cantidad y, a veces, lo tenían que llevar al horno en dos tablas. Éstas las transportaban las mujeres encima de la cabeza y si hacía aire o llovía, lo hacían los hombres.  Los chicos solíamos pedir a nuestras madres que nos hiciesen un panetico que pesaba aproximaclamente un cuarto de kilo. Algunas veces, no siempre, también nos hacían tortas en la sartén antes de llevar la masa al horno y algún cortado para comer el primer día que era un trozo de masa cuadrada con cortes transversales en los que se echaba aceite, teniendo la peculiaridad de cocerse antes que el pan.

Los hornos de entonces funcionaban únicamente con leña y el panadero tenía que levantarse muy temprano para hacer su pan y tener preparado el horno para recibir a las mujeres cuando llegaran con la tabla.  En definitiva, a los chicos casi nos sonaba a fiesta el día de la amasada porque como no había galletas ni otro tipo de repostería, el hecho de comer pan tierno nos parecía un manjar, pues las amasadas se solían hacer cada ocho o diez días.