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A renglón seguido, se transcribe la parte que tiene interés para Gelsa del libro de Juan Bautista Labaña, "Itinerario del Reino de Aragón" (1611), reeditado por Prames-Institución Fernando el Católico, 2006. Agradecemos a su Secretario General D. Alvaro Capalvo el que haya autorizado esta transcripción citando la fuente de la que se toma.

Itinerario-del-Reino-de-Ara

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Queda prohibida la reproducción total o parcial, divulgación, copia, salvo a efectos meramente privados, y similares y cualquier otra infracción de los derechos de propiedad intelectual establecidos en el Texto Refundido de la Ley de Propiedad Intelectual, aprobado por Real Decreto 1/1996, de 12 de abril, quedando advertidos quienes así lo hicieran de las consecuencias establecidas en los arts. 138 y siguientes de la norma citada

 

De las reliquias y objetos religiosos de que fueron disponiendo las Clarisas en el convento de Gelsa, la principal y más estimada era un relicario, forrado de cristal, formando una columna tronco-piramidal de base cuadrada de 10 cm. de lado y 25 cm. de altura, guarnecida de oro, diamantes y perlas y grabada con las armas de los fundadores del convento.

Lleva una cruz de oro con 8 diamantes pequeños y 4 perlas, dentro de los cristales encierra en sí una espina de la corona de Cristo Redentor y una partecita del LIGNUM CRUCIS.  Este tesoro provenía de D. Melchor Enriquez de la Carra, séptimo descendiente de los Reyes de Navarra, cuya reliquia vino, según la tradición antiquísima a su poder.  La heredó su sobrina Dª Francisca esposa del Marqués de Osera, los cuales la donaron al convento de Gelsa en 1931, pues les pareció a los fundadores que en ningún sitio estaría con más veneración y decencia.  La donaron por vínculo del Marqués de Osera con el convento para manifestar el amor con que atendían, y así ha manifestado Dios la virtud de este sagrado instrumento de su pasión con múltiples milagros. Se conservan manuscritos de tales hechos.

Las Clarisas vivieron en el convento de Gelsa 340 años, y desfilaron por sus claustros 227 hermanas. En 1970 fué clausurado el convento por falta de vocaciones, ya habían venido a reforzar la comunidad cuatro monjas de otros conventos. Las cuatro hermanas del convento de Gelsa marcharon al convento de Jerusalén de Zaragoza.

 

A continuación se incluye el documento Copia del Original de la Escritura-Donación de la Santa Espina, datado en en año 1731

Copia-exacta-del-original-d

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El convento de las Monjas Clarisas de Gelsa fue construido por mandato de D. Juan de Funes Villalpando y Ariño, Marqués de Osera, en el año 1621.  Lo ocuparon durante 10 años los Padres Franciscanos venidos de Pina de Ebro, que después volvieron a Pina.

El 11-12-1631 vinieron de Zaragoza, del Convento de Santa Catalina, cinco monjas clarisas a fundar la comunidad e ingresaron cinco hijas del Marqués de Osera y varias más, formando una comunidad de 17 monjas.

 

La ermita de Nuestra Señora del Buen Suceso de Gelsa, patrona de la  villa, presenta fábrica de ladrillo y tapial y su construcción es del siglo XVIII.

Tiene ábside semicircular y cubierta de bóveda de lunetos, sobre el porche de entrada, con tres arcos de medio punto.  Presenta torre de planta rectangular.

Fue quemada en el año 1936 y posteriormente reconstruida con donativos de los lugareños.

 

La Iglesia de San Pedro Mártir de Verona de Gelsa fue construida en el último tercio del siglo XVII y fue reformada en el año 1863.

El templo presenta fábrica de ladrillo, tapial y zócalo de sillar. Tiene tres naves, crucero, cabecera plana, cubierta de bóveda de lunetos, cúpula sobre el crucero.

Su torre cuadrada fue levantada a los pies en el año 1826. El reloj público con campanas fue instalado en 1899.  La iglesia perdió todos sus retablos durante la guerra civil a excepción del retablo mayor, del siglo XVIII, profusamente decorado de yeso imitando el alabastro. 

El retablo del altar mayor del monasterio de la Purísima Concepción y de la Santa Espina ocupa ahora un lugar de honor en la parroquia, ya que fue donado por las clarisas a la cofradía de Santa Bárbara. 

En la parroquia se guarda una reliquia llamada la Santa Espina, que según la leyenda procede de la corona de espinas que llevó Jesús de Nazaret.

 
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